El Hígado “La raíz de las enfermedades crónicas”
La intoxicación del Hígado puede ser la causa de numerosas patologías.
Una insuficiencia hepática crónica aunque sea asintomática (Significa que no hay síntomas) e incluso aparezcan valores correctos en las analíticas puede provocar importantes alteraciones en casi todo el cuerpo sin que los médicos se den cuenta de que esos síntomas sin aparente relación pueden deberse a una misma causa. José María Cardesín, experto en Medicina Tradicional China, afirma de hecho que puede ser el origen de diabetes, taquicardias, hipotensión, mareos, disnea de esfuerzo, falta de concentración, pérdida de memoria, alzheimer, parkinson, esclerosis múltiple, depresión, migrañas, caída del cabello, alteraciones de la visión, piernas pesadas, varices, hemorroides, hernia de hiato, úlcera gástrica, acidez, anemia, cansancio, osteoporosis, intoxicación celular y cáncer.
Y que por tanto muchas veces carece de sentido tratar esos síntomas aisladamente.
¿Qué causas pueden afectar al hígado y generar insuficiencia hepática crónica, casi siempre sin síntomas hepáticos pero que produce frecuentemente su inflamación? El consumo excesivo de grasas, alcohol, tabaco, las medicaciones agresivas, la ingesta de tóxicos, comidas altas en grasas...
Y en cuanto a la alimentación se refiere determinados parásitos que al formar colonias en intestino e hígado ensucian el órgano afectado. Sin olvidar los nervios, el estrés, los disgustos y todas las emociones que propician un estado de irritabilidad o ira ya que trastornan el sistema hepático. Recordemos que la ira es consustancial al hígado según la Medicina Tradicional China; basta en ese sentido recordar la violencia que se genera en los alcohólicos y en los enfermos hepáticos crónicos.
Agregaremos que también pueden afectarle negativamente los esfuerzos musculares desacostumbrados o excesivos pues el hígado rige la musculatura y los tendones y es un reservorio de glucógeno, alimento de estas estructuras. (La silimarina aumenta los niveles de Glutatión en el hígado).

El Sindrome Hepático y Sus Concomitancias
En el caso de inflamación hepática hecho muy frecuente y crónico genera una reducción del flujo ascendente de sangre venosa. Y ello crea un desequilibrio entre la cantidad de sangre existente en las zonas superior e inferior del cuerpo. Es decir, la sangre se acumula en la parte inferior habiendo menos en la mitad superior. Déficit de sangre que puede ser la causa de muy diversas patologías que los médicos convencionales no relacionan con ese hecho. Es el caso de numerosos cuadros de:
Diabetes
Una de las principales funciones del hígado es mantener el equilibrio de la concentración de glucosa en sangre. Este proceso mediado por la propia concentración de glucosa y por hormonas (glutation, epinefrina e insulina), consiste en almacenar la glucosa excedente o bien liberarla. Por lo tanto un higado inflamado e intoxicado no puede realizar estas funciones por lo que se empiezan a desarrollar enfermedades crónicas.
Taquicardias e Hipotensión
La reducción del caudal sanguíneo en la parte superior del cuerpo puede producir a nivel cardíaco taquicardias ya que toda bomba se acelera cuando no dispone de suficiente fluido para bombear. Y si el corazón maneja menos sangre por las arterias fluirá también menos cantidad dando lugar a hipotensión.
Cuadros disneicos o asmáticos
Cuando llega menos sangre a los pulmones se pueden producir cuadros de insuficiencias respiratorias y asmáticas. Por tanto un insuficiente suministro de oxígeno al organismo causa síntomas que con frecuencia se confunden con una patología pulmonar.
Vértigos y mareos
Es obvio que si llega menor cantidad de sangre al cerebro puede producir vértigos, mareos e inestabilidad que en estos casos suele achacarse a la hipotensión sin considerar que ésta puede estar provocada por la inflamación hepática. De hecho, un mareo que conduce a una lipotimia (desmayo) no es más que un mecanismo de defensa del organismo que se da cuenta de que necesita estar en posición horizontal a fin de que la sangre pueda llegar de nuevo fácilmente al cerebro.
Pérdida de memoria y confusión mental
Un deficiente riego sanguíneo puede ser también causa de pérdida de memoria, confusión mental, disminución del rendimiento mental, posible caída de cabello y disminución temporal de la agudeza visual. Síntomas que en principio remiten al normalizarse el riego sanguíneo por regularización hepática.
Depresión
Esta importante alteración, tomada como una afección cerebral de tipo psíquico y tratada normalmente a través del sistema nervioso, se pone de manifiesto en cuanto el cerebro deja de recibir la sangre que necesita. La hipovolemia cerebral produce una sensación de angustia, ansiedad, deseos de estar acostado (posición en la que el cerebro recibe más fácilmente el fluido sanguíneo), mareos, miedos y, en última instancia, desesperación. Pues bien, todo ello mejora notablemente al recuperarse el riego cerebral por normalización del flujo sanguíneo hepático ascendente.
Migrañas y cefaleas
El cuadro anterior está íntimamente relacionado con las migrañas y algunas cefaleas. Sólo que éstas se producen cuando el paciente mejora, su hígado se desinflama y la sangre sube rápidamente hacia la parte superior con mayor caudal produciendo el síndrome migrañoso, dolor pulsante en sienes y deseo de estar relajado en oscuridad y silencio. Obviamente, en cuanto el hígado se vuelve a inflamar remiten los síntomas de la migraña. La solución consiste pues en normalizar el hígado para que esos cambios de intensidad en el flujo sanguíneo ascendente no se produzcan.
Alzheimer, parkinson, esclerosis múltiple, epilepsia y ataxia cerebelosa
Hace ya 30 años se planteó que en muchos casos -no en todos, por supuesto- enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer, el parkinson, la esclerosis múltiple, la epilepsia y la ataxia cerebelosa pueden deberse a una deficiente irrigación del cerebro. Y que puede ser así parece demostrarlo que cuando esa falta de sangre -y, por tanto, de oxígeno- se debe a una comprensión patológica del opérculo torácico que impide que la sangre circule adecuadamente por la arteria vertebral ,esa falta de riego sanguíneo cerebral puede deberse igualmente al problema hepático.
Varices y hemorroides
¿Qué sucede, por otra parte, cuando la sangre se encuentra en mucha mayor cantidad en la mitad inferior del cuerpo, en el sistema venoso, siendo incapaz de subir al tórax por estar parcialmente retenida debido a la inflamación del sistema hepático? Pues que las venas se dilatan, se distienden y se producen varices y hemorroides. De hecho muchas personas con inflamación hepática tienen las piernas pesadas y lo achacan a que están mucho rato de pie cada día cuando la causa real es bien diferente.
Úlceras gástricas, anemia y amenorrea
Las venas gastroepiploicas procedentes del estómago que desembocan en el sistema hepático antes de la filtración pueden dilatarse cuando la sangre queda retenida en ellas produciendo varices esofágicas o duodenales (o ambas). Y si el volumen de esa sangre aumenta mucho se pueden además distender dando lugar a microhemorragias gástricas o úlceras. Una situación que si se cronifica hace que la sangre tiña de marrón oscuro las heces. Lo que hay que tener en cuenta porque en las analíticas de heces la presencia de sangre es habitual y se achaca con demasiada frecuencia a la sangre contenida en la carne (aunque hoy día se empieza a experimentar con preparados capaces de distinguir en las heces la sangre humana de la animal).
Pues bien, cuando las pérdidas sanguíneas vía gástrica persisten en el tiempo puede aparecer una anemia que se acompaña de gran cansancio junto a todos los síntomas ya expuestos debidos a la falta de sangre en la parte superior del cuerpo (depresión, taquicardias, disnea de esfuerzo, etc.). Paralelamente, cuando no tenemos suficiente sangre por causa de la anemia la menstruación se hace tardía, escasa, y puede llegar a desaparecer (amenorrea); sin embargo, se normaliza cuando se recupera el volumen sanguíneo correcto.
Obesidad
Otro preocupante desequilibrio orgánico es la obesidad, padecida por un elevado grupo de población. La causa atribuida generalmente es el exceso en la ingesta de alimentos por lo que se suele recomendar el seguimiento de severos regímenes. El síndrome de abstinencia de la alimentación es muy difícil de superar por la mayoría de las personas. Pues bien, las microhemorragias gástricas presentes en la úlcera de estómago conducen a una pseudoanemia crónica normalmente indetectable en las analíticas porque nuestro organismo es capaz de reproducir la sangre perdida en pequeñas cantidades. Nos encontramos en tales casos con un cuadro anémico que se autorregenera sólo que la pérdida de ese fluido vital produce siempre un estado de ansiedad ya que la pérdida de sangre es interpretada por el cuerpo como un camino hacia la muerte por desangrado. Por eso siempre va acompañada de un incremento del apetito para obtener los principales elementos para la fabricación de sangre. Y esos están en el chocolate, los dulces, las frutas y verduras rojas, las carnes rojas, etc.
Osteoporosis
Como hemos explicado, la afectación hepática puede terminar produciendo anemia a causa de las microhemorragias gástricas con lo que el organismo intenta por todos los medios compensar la pérdida comiendo más para fabricar sangre extra. Ahora bien, la sangre se fabrica en la médula ósea -preferentemente la de los huesos planos, por ejemplo la cresta ilíaca- y para obtenerla ésta precisa, entre otros elementos, calcio. Y cuando este mineral no está suficientemente presente en la dieta el organismo no tiene más remedio que recurrir a los huesos para obtenerlo pudiendo dar lugar a osteoporosis en edades tempranas.
Fibromialgia
Esta patología, que como su nombre indica es un "algia de las fibras musculares", pertenece al amplio campo de influencia hepático pues el responsable del tono, vigor y resistencia de la musculatura es el hígado. Y de hecho, muchos de los pacientes que se han tratado mediante desintoxicación de hígado y riñón -y, por tanto, de la mayor parte del organismo- han logrado mejoras substanciales en un porcentaje elevado de casos. Algo esperanzador teniendo en cuenta que la Fibromialgia es una enfermedad de diagnóstico difícil y un tanto subjetivo.
Cáncer
Efectos sorprendentemente beneficiosos que sobre los tumores tiene recuperar la calidad sanguínea y, por tanto, celular merced a la correcta filtración y eliminación de toxinas y elementos tumorales por parte de un hígado y riñones sanos.
Hepatitis Crónicas
Al tratar un cuadro hepático hay que considerar siempre la presencia de antiguas hepatitis de los tipos hoy conocidos A, B, C y D (la E es prácticamente desconocida), éstas dos últimas, por cierto, habituales en casi todos los estados cancerosos. Porque determinadas enfermedades infecciosas -entre ellas las hepatitis, aún aparentemente curadas- dejan huella. Es decir, se puede determinar su presencia durante toda la vida del paciente lo que significa que, aún erradicada del organismo, una parte -incluso negativizada en teoría- queda presente y detectable y, por tanto, activa en algún nivel. Presencia que puede producir patologías secundarias y aparentemente sin relación con la enfermedad original pero que deben ser tenidas en cuenta siempre que la patología actual nos haga pensar en una relación hepática aunque ésta parezca lejana.
Resumen
En definitiva, una inflamación hepática crónica bien por depósitos procedentes del filtrado fisiológico que realiza el hígado en la sangre, bien por causa de una parasitosis (virus, bacterias, etc.), bien por intoxicación puede producir, de forma parcial o total, todas estas dolencias:
1°) Diabetes
2º) Hipotensión y mareos.
3º) Disnea de esfuerzo y taquicardias.
4º) Falta de concentración y pérdida de memoria.
5º) Depresión, ansiedad, cefaleas, migrañas, caída del cabello y alteraciones de la visión.
6º) Alzheimer, parkinson, esclerosis múltiple, diabetes, epilepsia y ataxia cerebelosa.
7º) Piernas pesadas, varices y hemorroides.
8º) Hernias de hiato, úlceras gástricas y acidez.
9º) Anemia y cansancio.
10º) Obesidad, osteoporosis y fibromialgia.
11°) Cáncer e intoxicación celular.
En suma, todos los cuadros patológicos mencionados parecen no tener relación pero lo cierto es que en muchos casos la causa es común: una insuficiencia hepática. Y resolviendo ese problema con el tratamiento de silimarina cada caso se resolverá. Por lo que se sugiere hacerse una desintoxicación hepática y renal a fondo. Lo mejor es siempre prevenir.
MÁS INFORMACIÓN EN http://www.fundacionmexicanaparalasenfermedadeshepaticas.org.mx/que_es_higado.html
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